El apoyo comunitario implica involucrarse en la educación de nuestros niños, ofrecer apoyo a las escuelas y a los maestros y crear un entorno educativo familiar donde los niños puedan aprender, explorar y desarrollar su máximo potencial.
Las escuelas no son las únicas responsables de educar a los niños. Priorizar la educación de nuestros hijos es esencial, y ser una comunidad unida es un paso más hacia la educación adecuada para el futuro que cada niño necesita. Ahora bien, es fundamental atender las necesidades socioemocionales de los estudiantes para que puedan desempeñarse bien en clase. La pobreza, una familia disfuncional, la falta de interés o tiempo de los padres, y muchos otros factores pueden contribuir a la vulnerabilidad de los niños. Si bien las escuelas están preparadas para ofrecer una buena educación a los estudiantes, no están completamente preparadas para satisfacer todas las necesidades mencionadas. Aquí es donde entra en juego la participación comunitaria.
Las escuelas deben tener una relación directa y duradera con las personas para criar y educar a los niños. Conocer a la familia y la comunidad de la que proviene el niño ayudará a las escuelas a comprenderlo.
Las escuelas comunitarias pueden verse como una forma de respetar la democracia, donde las voces de los estudiantes, padres, maestros y miembros de la comunidad ayudan a darles forma y apoyarlas.
